Archivo del Autor: Lia

Diversos materiales sobre ciudad

Pueden descargar aquí el texto sobre Ciudad de Néstor García Canclini: ciudad garcia canclini

Luego hay algunos textos que pueden ser de utilidad para las próximas intervenciones:

Clase 11.05 – “Heterotopías queer” con Fernando Davis

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El jueves 11 de mayo tendremos la visita de Fernando Davis, desde Buenos Aires. El compartirá con nosotros su investigación sobre algunas acciones realizadas por Alberto Greco. Lo interesante de su aproximación es la utilización del concepto que habíamos introducido la clase pasada.

Fernando nos mandó un texto para compartir con ustedes que aquí se puede descargar: Fernando Davis – Heterotopías queer de Alberto Greco

Sobre Fernando Davis

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Investigador, profesor de la Universidad Nacional de La Plata y del Instituto Universitario Nacional del Arte y curador independiente. Dirige el proyecto de investigación “Micropolíticas de la desobediencia sexual en el arte argentino contemporáneo. El cuerpo como soporte de insubordinación poética y política”, con sede en el Instituto de Historia del Arte Argentino y Americano de la Facultad de Bellas Artes de la UNLP. Es autor del libro Juan Carlos Romero. Cartografías del cuerpo, asperezas de la palabra (Buenos Aires, Fundación OSDE, 2009) y co-autor de Romero (Buenos Aires, Fundación Espigas, 2010), así como de capítulos publicados en Conceitualismos do Sul / Conceptualismos del Sur (edición de Cristina Freire y Ana Longoni, São Paulo, Annablume, 2009), Subversive Practices. Art under Conditions of Political Repression. 60s – 80s / South America / Europe (Stuttgart, Hatje Cantz, 2010) y De la revuelta a la posmodernidad (1962-1982) (Madrid, Museo Nacional Centro Cultural Reina Sofía, 2011). Ha curado exposiciones sobre la obra de Edgardo Vigo, Juan Carlos Romero y Horacio Zabala.

Presentación Espacio/Acontecimiento 2017

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El presente programa se centrará en reflexionar acerca de las intersecciones entre arte y ciudad, relacionadas estas dos variables con el concepto de acontecimiento.

Hay un espacio y hay un tiempo que deben crear lugar para que algo ocurra, algo que quiebre, aunque sea en una pequeñísima parte, el cotidiano devenir. ¿Qué en la ciudad puede ser acontecimiento? ¿Qué en el arte?… ¿Cuándo el arte puede establecer una relación con el espacio público más allá de lo puramente estético, lo meramente formal?

No buscamos contestar estas preguntas con afirmaciones tajantes, buscamos que estas preguntas funcionen para pensar entorno a ellas nuestras propias preocupaciones sobre los temas que este seminario tratará. Se ofrecerá, en su primera parte, conceptos base que creen una batería común para luego adentrarse en lecturas que discutiremos entre las personas participantes y los moderadores o facilitadores.

Postulaciones seleccionadas

  1. Agustín Barúa
  2. Ana Baumann
  3. Ariel Mencia
  4. Dani González
  5. Diego Ricardo Álvarez
  6. Eduardo Barreto
  7. Elena Rodriguez
  8. Fernando Colmán
  9. Gabriel Jaeggi
  10. Laura E. Garay Cristaldo
  11. Leticia Alvarenga
  12. Luis Ocampos Pompa
  13. Miguel H. López
  14. Nico Granada
  15. Patricia González Jára
  16. Ruth Estigarribia
  17. Sandra Gonzàlez
  18. Verónica Fernández
  19. Victoria van Kan
  20. Walter Alejandro Tapponier
  21. Yuki Yshizuka
  22. Lucas Alcázar
  23. Johanna Nathalia Centurión Ovelar
  24. Jonatan Marcelo Fernández Giménez
  25. Talyta Prantl Mangieri

Destiempo: Dinamograma de Puerto Casado

El 3 de noviembre de 2016 se inauguró la muestra Destiempo: Dinamograma de Puerto Casado, resultado del proyecto Puerto Casado: Genealogías de la antropóloga Valentina Bonifacio.

La muestra contó con la curaduría de Valentina Bonifacio y Lia Colombino y corresponde al trabajo realizado a partir de la convocatoria de Bonifacio como parte de su investigación Puerto Casado, genealogías (1886—201?) Memoria, Trama e Imagen. Contó con la participación de Ricardo Alvarez, Eduardo Barreto, Marcos Benítez, Luvier Casali, Fredi Casco, Sigrid Drechsel, Elena Habre, Silvana Nuovo, Alfredo Quiroz e Isabel Saffon.

Este proyecto fue apoyado por programa Horizon 2020 de la Unión Europea a través de la Universidad Ca’Foscari de Venecia, Parsons-The New School de Nueva York, Marie Curie International Outgoing Fellowships y el Centro de Artes Visuales/Museo del Barro para su programa Seminario Espacio/Crítica. La muestra que se realizó en agosto en Puerto Casado también fue posible al proyecto Chaco Ra’anga de la Red de Centros Culturales de España de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Los estudios y la investigación que ha venido realizando Valentina, ha servido para que los artistas e investigadores que conforman esta muestra puedan acercarse a la historia y la memoria de Puerto Casado. Ella, como antropóloga visual y en el marco de su investigación, compartió con los becarios del proyecto sus aproximaciones, sus certezas y sus indagaciones. Creó, además, un espacio de cruce de pensamiento y miradas.

Durante los días que duró la residencia de los artistas en Puerto Casado, pudieron ellos acceder de primera mano a la historia y a las historias, contadas éstas desde múltiples narrativas, a muchas voces.

Cada quién, con la preparación previa al viaje y las cosas que fue viendo y escuchando, fue interesándose por algún aspecto de esa realidad compleja que es la historia de un lugar, con su gente, sus acontecimientos. A partir de ese interés cada artista empezó a desarrollar una obra desde su propia mirada, la que se enlaza a todas las otras que fueron ayudando al proyecto a poder ampliarse.

 


Destiempo: Dinamograma de Puerto Casado
Lia Colombino


 “Siempre, ante la imagen, estamos ante el tiempo.”[1]
Georges Didi-Hubeman

Imaginar este paisaje: en el fondo, el río; a un costado, las ruinas de un edificio fabril, locomotoras, hierros viejos, vías de un ferrocarril. Un tanque pone La Victoria, pero se deslee, debajo se adivina Casado S.A. Varios caminos se abren, en ellos, profusión de plantas, burros, carteles de propaganda electoral, lodazales, tierra seca.

Imaginar el sonido que acompaña la imagen: ranas, motos, campanadas. Imaginar montañas de papeles abandonados, imaginar su olor. Pequeñas casas con sus jardines, con sus árboles frutales. Mascotas. Los dueños de esas casas. Sus historias, sus imágenes domésticas, la imagen que conforman entre ellos.

En medio de ese paisaje se abre el tiempo. Y en ese tiempo, varios tiempos, entrelazados como en un amasijo.

Ahora, imaginar a una mujer. Camina con un sombrero que la protege del sol. Imaginar a esta mujer caminando por calles de tierra. Imaginar que su lengua extranjera se modifica para pronunciar fonemas para ella extraños. Imaginar a esta mujer en este paisaje, conformando otra imagen que pasa a anexarse a la imagen de los habitantes consuetudinarios del espacio descrito.

Imaginar su quieto asombro. Esta mujer está siendo seducida por una imagen. Busca en esa imagen otra para solo encontrar otra más. Y de ellas extrae cuentos, luchas, nombres, historias grandes y mínimas. Ella se implica, se complica. Ella es captada por ese amasijo de tiempos entrelazados.

Del dejarse captar

Esa mujer se llama Valentina Bonifacio y ese paisaje sería -quizá en cierta medida- Puerto Casado. Esta muestra es consecuencia de aquellas dos variables y que se ha materializado en un ejercicio que empezamos a realizar a partir de la convocatoria de Valentina como parte de su investigación Puerto Casado, genealogías (1886—201?) Memoria, Trama e Imagen.

La convocatoria abierta fue lanzada para artistas y personas que pudieran aportar al proyecto desde sus lugares. Los y las participantes residieron en Casado, estando en contacto con personas, espacios.

Valentina Bonifacio, al permitir al becario ingresar en su disciplina, la hace tambalear en ese desplazamiento. La imagen captada a partir de sus investigaciones, capturadas por el ojo, otro ojo, atravesado por ese movimiento tectónico que puede ser el arte, le hace decir otra cosa; la imagen comparece ante otro testigo y éste le devuelve una instancia que antes no había sido convocada.

En esa turbación, en esa puesta en mirada que Valentina propone, la historia también tambalea. Para Benjamin, esa turbación sería una manera de desentrañar un origen (no hace falta decir que Benjamin descreía del origen entendido como principio, lo entendía más bien como torbellino). En ese torbellino es que se traza la genealogía.

El tiempo: ese amasijo

Se dice del tiempo que es una línea. Hablamos de líneas de tiempo, de tiempo cronológico. Una cosa viene primero y luego otra. Lo que viene primero da paso a otra cosa, casi como si fueran juegos de causa y efecto. Se suele hablar de anterioridad, simultaneidad y posterioridad y esto en la historia ha devenido en innúmeras simplificaciones.

Pero el tiempo mismo ha echado por tierra con la idea de linealidad, se nos ha plantado como una cachetada y ha puesto en el presente, un tiempo que se tenía por anterior. En esa cachetada del tiempo se instalan latencias, impurezas, anacronismos y supervivencias.

Warburg hablaba del tiempo como un amasijo de serpientes en el que éstas se entretejen y destejen. Pero ese amasijo no es estático. Se mueve, atrapa presas, se reconfigura, se deja ver, se esconde.

Las fuerzas

La imagen no sería mero reflejo de un tiempo, del suyo, como tantas veces se dice del arte. Sería, en todo caso, un juego de fuerzas. En ese juego de fuerzas, la imagen se configura, reconfigura, desconfigura. Se muestra y se vela en un juego de pliegues que el tiempo recompone en relación con la historia y la memoria.

Dinamograma

¿Cómo, entonces, hacer visible el tiempo? ¿Cómo dejar una incisión perdurable de las fuerzas que en el tiempo actúan?

La imagen, las imágenes, serían una manera gráfica de hacer visible el tiempo, y su actuar. El concepto de dinamograma es un concepto extraído de la física y la mecánica. Involucra las ideas de fuerza y tiempo y, por lo tanto, de movimiento. Warburg utilizó esta palabra para conceptualizar su idea de la imagen-síntoma, sus movimientos y sus temporalidades.

Nosotros, en este trabajo, la utilizaremos para dar cuenta de un cúmulo de imágenes retrabajadas y que juntas, conforman la grafía de unas fuerzas, de unos tiempos entrelazados o, como anota Didi-Huberman: “una forma de las formas del tiempo” (Didi-Huberman, 2013, p. 159), pero en este caso, revisitadas por la mirada de quienes conformaron este proyecto.

Imagen imposible

Esta muestra no puede, tampoco lo pretende, resumir ni compilar todas las historias que Puerto Casado guarda en su memoria. Sabemos de la imposibilidad de la imagen de representar con fidelidad absoluta. Tampoco perseguimos ese objetivo. Creemos, eso sí, que estas imágenes podrían quizá abrir la historia, abrir el pasado y el presente, instalarse en el futuro.

Imagen-tiempo

La imagen está cargada de tiempo, decía Aby Warburg. Es casi lo mismo que decir que hay una dialéctica de la imagen, siguiendo a Benjamin.

Entorno a esa relación entre imagen y tiempo Georges Didi-Huberman dice:

“Ante una imagen –tan antigua como sea-, el presente no cesa jamás de reconfigurarse (…). Ante una imagen –tan reciente, tan contemporánea como sea-, el pasado no cesa nunca de reconfigurarse, dado que esta imagen sólo deviene pensable en una construcción de la memoria, cuando no de la obsesión. En fin, ante una imagen, tenemos humildemente que reconocer lo siguiente: que probablemente ella nos sobrevivirá, que ante ella somos el elemento frágil, el elemento de paso, y que ante nosotros ella es el elemento del futuro, el elemento de la duración. La imagen a menudo tiene más de memoria y más de porvenir que el ser que la mira.” (Didi-Huberman. Ante el tiempo: 32).

Esta larga cita sirve como recordatorio y advertencia y, por eso, se utilizó como parte del dinamograma que esta muestra intenta ser; si se quiere, se la utilizó como imagen-palabra. Es esta clave la que servirá de dispositivo de lectura para poder vincular las imágenes que la muestra trabaja, casi a modo de un gabinete de curiosidades en el que cada una de esas imágenes se enlaza con otra y con otra más a partir de múltiples asociaciones, hilos más o menos invisibles. Esa imagen cargada de tiempo y que además nos sobrevive, es la que tramará unas memorias, la que evocará o no un tiempo en otro tiempo, la que los anudará en ese amasijo que nos viene persiguiendo. Y es aquí cuando Didi-Huberman trabaja con la noción de supervivencia en Warburg.

Esa supervivencia de las imágenes es para este último autor una especie de gesto o forma que aparece y desaparece en diferentes representaciones humanas. Es por eso que lo emparenta con la noción de fantasma: aquello que gusta de estar siempre en el umbral, que no aparece ni desaparece.

Pero, en su transitar buscando la forma de entender esas apariciones y desapariciones, pensó también en la supervivencia del tiempo mismo en la imagen, echando por tierra la idea de que la historia puede realmente simplificarse a partir de ordenamientos y periodizaciones. La supervivencia sería “(…) una noción transversal a toda división cronológica. Describe otro tiempo. Desorienta, pues, la historia, la abre, la complica. Para decirlo todo, la anacroniza.” (Didi-Huberman, 2013, pp. 75-76).

En estas complicaciones en las que nos inserta la imagen, trabajamos. En esta historia desorientada que se abre y deja entrar ese tiempo en amasijo –o esas imágenes-tiempo en amasijo- tratamos de hacer trabajar las imágenes, para que de alguna manera también el tiempo trabaje.

Archivo

La imagen en su materialidad ha conformado en Puerto Casado un archivo que tiene múltiples domicilios. Se ha generado abundante imagen y documento durante los largos años de su rizomática historia. La gran movilidad impuesta por la dinámica fabril, además del abandono de las instalaciones y las oficinas de la Fábrica por parte de los responsables de la empresa, han producido una diseminación de testimonios, sean estos domésticos u oficiales. La trascendencia, además, que la empresa Casado tuvo y tiene para la historia del Paraguay hace que encontremos pequeños recortes de historias en otros archivos que no se consideran específicos. Es el caso del Archivo del Terror[2].

Fantasma

Mucho se habla de lo fantasmagórico cuando un lugar se ve ruinoso o abandonado o cuando hay formas relacionadas a cierto pasado (siempre desde la óptica de quien está hablando, desde su propio lugar de enunciación). Aquí no estamos tomando esa idea difundida en la cultura popular.

Warbug trabajó la idea de supervivencia (sobre todo de las formas, de los gestos) atravesándola con la noción de fantasma. Descreyó, en sus estudios sobre historia del arte, de los modelos en los que tradicionalmente se había trabajado la periodización de esa misma historia. Creía más bien que, como venimos afirmando, “los tiempos (…) se expresaban por estratos, bloques híbridos, rizomas, complejidades específicas, retornos a menudo inesperados y objetivos siempre desbaratados.” (Didi-Huberman, 2013, pp. 24-25). La supervivencia de formas y de tiempos sería esa manera en la que se reconoce como retornos, como estratificaciones. Hablaba, asimismo, de un “modelo fantasmal”. La noción de fantasma podría llegar a trabajarse desde la poética de la presencia-ausencia. Algo que debía no estar, aparece, y no solo aparece sino que no termina nunca de desaparecer. El fantasma gusta de los umbrales porque en el umbral siempre estará en un interregno en el cual no hay afuera ni adentro, no hay antes o después.

Casado podría ser un pueblo fantasma, pero no porque allí todo ha pasado ya sino porque todo no termina de pasar, precisamente. El pasado no ha pasado, como decía Faulkner[3], está pasando todavía, y pasa en la piel, en la vida, en el cotidiano devenir.

Imagen-Señuelo / Imagen-Sagua’a

Se llama señuelo, en la jerga ganadera tradicional, a la vaca que sirve de guía a otra que no ha sido amansada. Ese ganado no amansado, en Paraguay se denomina sagua’a, palabra que luego termina queriendo designar a las personas que no cumplen con ciertas normas sociales en su comportamiento o vestimenta.

El sagua’a es el ganado que se escapa de los corrales o que por falta de atención se ha asentado en el monte, convirtiéndose en salvaje.

Los peones, muchas veces, “cazan” estas vacas salvajes y para redomesticarlas la unen a partir del cuerno con otra vaca llamada señuelo.

Hay imágenes salvajes que han sido por largo tiempo unidas a otras que las domestican para la mirada. Las vuelven dóciles y tranquilizadoras, como velando sus posibilidades de interpretación. Muchas veces ese señuelo se lee en clave de nostalgia o de romanticismo.

Pero esa imagen-sagua’a en algún punto se sobrepone y lanza destellos, se deja ver, se instala para hacer reverberar la historia.

Imagen-Bodoque

Durante nuestra estancia en Casado escuchamos varias veces algunas expresiones particulares que para nosotros resultaron curiosas, ya sea porque hacía mucho que no las escuchábamos o por su singularidad.

Una de estas frases fue: “Tan inútil como fábrica de bodoque”. El bodoque, sabemos, es una bolita de barro seco que sirve para tirar con la hondita cuyo fin es el de derribar un objetivo, generalmente aéreo y plumífero.

En la utilización de frases que parecieran ya extintas radica una de las formas de la tenacidad de las supervivencias (como recuerda Didi-Hubermann a partir de E.B. Tylor).

Imagen-futuro

Cuando nos encontramos con René Ramírez, ex cacique general en la lucha por la tierra maskoy, nos contó sobre el momento previo a la venta de la empresa Casado.

René nos contaba cómo, en las inmediaciones de Casa Directorio y dentro de la propia Fábrica, empezaron a aparecer animales que no correspondían a un entorno como el pueblo de Puerto Casado sino que eran animales considerados salvajes como tapires, víboras, tatús, carayás, etc.

En su relato, René deja entrever que esa aparición eran emanaciones de las prácticas de algunos chamanes maskoy y las asocia al cierre de la fábrica y a la venta de la empresa.

Cuando René nos mostraba con el dedo dónde habían aparecido los animales nos hablaba en presente: acá está la víbora, acá el mono. El presente de una premonición. En ese presente, quizá no intencional, se guardaban todos los futuros.

Carne de Imagen

En Puerto Casado el bienestar se mide en kilos de carne vacuna, casi como en todo el Paraguay, pero aquí hay otras cuestiones a tomar en cuenta.

Los relatos de las personas que habían trabajado para la empresa Casado nunca dejaban de lado un dato: había una cantidad de carne asignada para ellos cada cierto periodo de tiempo. Imagino el momento en el cual las personas iban a retirar la cantidad asignada a la proveeduría: solo puedo ver rostros de felicidad. Es lo mismo que aparece cuando hoy se organiza un asado. Es el sumun de la celebración.

La propietaria de la carne era la empresa Casado, en su tiempo. Ninguna persona viviendo allí podía tener su propio ganado, ninguna cabeza. La carne era proveída, y casi era vista como un don. Hay nostalgia hoy cuando esto se narra. Es solo ver la calle principal de la ciudad: hay una densidad de carnicerías, con los pedazos rojos colgando de ganchos en las galerías, hacia la calle. Hay una relación con la carne, cercana, cotidiana, sin plásticos ni vidrios refrigerados que los separen de nosotros.

Luego de la venta de las tierras de la empresa a la Iglesia de la Unificación, las personas empezaron a pensar que podían tener sus propios animales, con todo lo que esto conlleva. Las vacas necesitan territorio, las personas necesitan vacas, y allí vaca-tierra-propiedad se convierte en una ecuación que antes no se tenía en cuenta.

Cuando hablamos de cuerpo de imagen estamos haciendo alusión a un conglomerado de imágenes que podrían arrojar, juntas, una representación mayor. Ese cuerpo deviene carne cuando intentamos ver su interior, cuando logramos diseccionar sus partes.

Las personas que trabajaron para esta muestra acumularon un sinfín de imágenes que conformaron un cuerpo. Ese cuerpo fue diseccionado y estudiado. El resultado es esta muestra que, de alguna manera, devuelve la mirada a ese cuerpo, desde sus partes diseccionadas. Estas imágenes, nuevas-viejas, fragmentarias, esperan las reconfiguraciones de sus tiempos.

Esa carne de imagen es “elemento duración”, en ella estallan los tiempos aglomerados en amasijo, aquel que la historia pretende ordenar, apaciguar.

Bibliografía

Didi-Huberman, G., 2006. Ante el tiempo. Primera ed. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Didi-Huberman, G., 2013. La imagen superviviente. Historia del arte y tiempo de los fantasmas según Aby Warburg. Segunda ed. Madrid: Abada editoress.

Faulkner, W., 2011. Requiem for a nun. New York: Vintage Books.

Guasch, A. M., 2005. Los lugares de la memoria. El arte de archivar y recordar. Materia, Issue 5, pp. 157-183.

NOTAS

[1] (Didi-Huberman, 2006, p. 31).

[2] Se conoce con ese nombre al conjunto de documentos encontrados en depósitos de la Policía Nacional luego de la dictadura de Alfredo Stroessner. Fueron hallados en 1992 y entre ellos se pueden encontrar informes, delaciones, documentos del Plan Cóndor; en suma, son los documentos que prueban el terrorismo de Estado ejercido por los gobiernos de Stroessner, Videla y Pinochet. El archivo hoy se encuentra en las dependencias del Poder Judicial en el Museo de la Justicia – Centro de Documentación y Archivo para la Defensa de los Derechos Humanos.

[3] (Faulkner, 2011)

Participantes de la Residencia Puerto Casado: Genealogías

Después de varios días deliberativos, la lista de participantes de la Residencia Puerto Casado: Genealogías se conforma de esta manera:

1.- Benítez, Marcos
2.- Casali, Luvier
3.- Casco, Fredi
4.- Nuovo, Silvana y Alvarez, Ricardo
5.- Quiroz, Alfredo

Se ha otorgado media beca a:

1.- Barreto, Eduardo
2.- Drechsel, Sigrid

Se sumarán luego otros dos participantes de Parsons-The New School (Nueva York).

Muchas gracias a las personas que han participado de la convocatoria.