Rubén Capdevila

Ha cursado las carreras de Filosofía y Psicología (en la especialidad de comunitaria) en la Facultad de Filosofía de U.N.A. Tiene estudios de Antropología Latinoamericana dictados en el Andrés Barbero. Es consultor de diversas organizaciones de la Sociedad Civil como CDIA, CECTEC y Plan Paraguay. Autor de 3 libros sobre Violencia, medios de comunicación y representaciones sociales sobre la niñez y la adolescencia en el Paraguay, y otras investigaciones y diagnósticos sobre la temática. Autor de varios artículos para la versión impresa del periódico alternativo El Yakaré. Fundador, editor y articulista de la Revista Mamangá. Desde febrero del 2011 me desempeñó como Coordinador Técnico del Programa Fondos de Cultura para Proyectos Ciudadanos de la SNC. Es Director de Planificación y Proyectos de la Secretaria Nacional de Cultural y responsable del Fondo documental y bibliotecario Dr. Don Viriato Díaz – Pérez.

Su participación en el Seminario

“Me siento interpelado a dilucidar, aunque sea por pura paranoia, de qué manera las prácticas artísticas, y específicamente las artes visuales, se han ocupado en impugnar esta discursividad homogeneizante y porfiadamente totalitaria que se ha instalado desde la masacre de Curuguaty. Nos cabe mencionar en este sentido el sospechoso afán de la exposición “Arte de Trinchera” acaecido a dos meses de la masacre. (…)

No se puede dudar de  que “Arte de Trinchera” se constituye, aunque desapercibidamente, en la síntesis de la agenda golpista. El mensaje belicista para los países opuestos al quiebre democrático, la reivindicación del pasado heroico, la vuelta a una derruida concepción de la cultura, y por ende del arte,  la banalización y trivialización de los contenidos culturales en pos delo puramente mediático, fueron señales claras de que, por una parte,  las construcciones socioculturales de nuestra democracia  son todavía demasiado frágiles y, por otra, de que la ideología autoritaria, el nacionalismo, y todos nuestros mitos patrióticos siguen aún demasiado vigentes y son fáciles de convocar.

En este sentido es lamentable testificar que de todas las operaciones colectivas  y subjetivas la que más fragilidad ha demostrado es la de la “memoria”. Y no se trata aquí de recurrir al lugar común de que “el paraguayo no tiene memoria”, se trata más bien de repensar críticamente nuestras prácticas y ejercicios de la memoria. De revisar nuestras estrategias de lo refractario (de negación y desvío)[1]. De hurgar en nuestras prácticas sociales, en nuestras construcciones colectivas, y más específicamente, en nuestras prácticas artísticas, estrategias de indisciplina, de resistencia, de oposición a las “operaciones trivializantes y encubridoras de la historia oficial”[2]. De buscar en cada obra y cada lenguaje, ese núcleo resistente e irreductible, de oposición e impugnación, de escamoteo y ocultación, a toda lógica totalizante.

Imposible de ser leído, incompresible a la mirada oficial y conservadora, este lenguaje, con sus dispositivos y estrategias, ha subsistido y operado, aunque reticente  a las estrategias mediáticas del sistema, lidiando con el olvido y las representaciones sociales.

La propuesta es, entonces, revisar las prácticas artísticas operadas desde la masacre de Curuguaty (selección de exposiciones colectivas, individuales, etc.) y extraer de ellas estrategias y tácticas de impugnación, de contestación, de resistencia o de desvío. Refractarias, en pocas palabras. Si las hubo, y si no, analizar también,  desde el lugar del silencio o la expectación.”



[1]La insubordinación de los signos. Nelly Richard.

 

[2] Los Argumentos. Ticio Escobar.

Un pensamiento en “Rubén Capdevila

  1. Juan Felix Larrea Lopez

    Me,encanta este comentario que refleja con exactitud lo que pasa en muchos pueblos,no solo Paraguay. España es lo mismo.Desde la guerra civil este país ha echado un cerrojo a la historia y no quiere abrir las
    puertas.Yo quería más que nada,felicitar a Ruben por el estudio sobre Viriato, de lo mas completo que se ha escrito.

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