Carla Da Costa

Es psicoanalista y docente con veinte cuatro años de trabajo en el campo de la educación por el arte. Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad del Norte. Ha cursado durante 10 años diversos seminarios de la École Lacaniene de Psychanalise.

Desde el año 1986 trabajó en la Escolinha de Arte  del Centro de Estudios Brasileros, fue ayudante de docente y luego docente de expresión corporal y plástica. Fue docente en el área de artes plásticas  en el Colegio San Ignacio de Loyola.

Actualmente trabaja en el Museo Nacional de Bellas Artes dependiente de la SNC, coordinando el programa de visitas estudiantiles al MNBA. Durante el 2011 llevó a cabo el Proyecto conjunto de la SNC y el CCEJS “Los Sueños del Bicentenario”. Trabajó en el Instituto Municipal de Arte desde el año 1991 siendo primero docente de expresión gráfico plástica, después directora de la Escuela de Arte Infantil y más tarde directora del IMA. Desde el IMA ha coordinado muchas exposiciones infantiles y proyectos en el área de la plástica, como ser el proyecto de Arte Infantil ” Murales de Asunción” en 1992, con el apoyo de la Embajada de Canadá.

Su participación en el Seminario

“Como docente de arte se me plantean interrogantes ético-teóricos sobre la praxis de la educación por el arte en Paraguay actual. Experimentamos una crisis de la neutralidad en el ejercicio pedagógico debido a un cambio de parámetro  que obliga a revisar la teoría en sus lagunas anacrónicas. (…) en este momento, ni los textos ni la experiencia acumulada alcanzan para responder esas interrogantes.

En ese sentido, el potencial disruptivo de la imagen parece plantear un hilo conductor o al menos un punto de partida en la búsqueda de nuevos textos y contextos.  (…)

Para nosotros, docentes, esa es la materia misma de la enseñanza; encontrar interpretaciones consensuadas con sentido abreativo-creativo que permitan dar cuenta de hechos complejos y hasta contradictorios. Los elementos a perseguir son los inquietantes, los que en vez de nutrirse de la pluralidad significante, se abruman en ella, se mienten, huyen de la intelección y anulan el sentido de la crítica.”

 

Ante una imagen poderosísima se produjo un pacto de consenso propiciador de lo intelectivo, el acto inteligente, productor transitorio de sentido. Propiciar esa inteligencia es nuestro derrotero.

 

Creemos que la imagen es el centro mismo de nuestra teoría, imágenes con poder convocante, el pensamiento infantil está hecho de imagen no mediatizada, de purísimo octanaje, materia prima muy elástica, capaz de soportar pesos enormes. Queremos re convocar esas imágenes para trabajarlas desde un enfoque ético- estético, que intente la maniobra imposible de contornar lo político hasta donde se deje ver. (Es decir, sortear con soltura el esfuerzo que conlleva renunciar al adoctrinamiento dejando el socialismo fuera de la clase. Algo así como dejar fuera un brazo, pero sin amputar.

 

 

Sabíamos hacerlo bien, pero ahora cuesta). Cuesta mucho por la desubicación imperante en el sistema donde todos los gatos son invisibles y el presidente se pregunta si lo que tenemos contra el dictador es una cuestión romántica, más allá de los visos terroríficos que pudieran evocar la frase “te robó la novia?” ante la leyenda urbana del harén de jovencitas raptadas por Stroessner. Más allá de lo anecdótico que tiene a Tuma gritando estupideces sin fin, nos preguntamos si de verdad este es un nuevo rumbo, y si colisiona directamente, o no,  con el pasado. Una máquina del tiempo entonces nos permitiría tal vez repasar la tarea que quedo pendiente?

 

El quiebre del orden institucional que atraviesa/atravesó recientemente el  país, el rebrote stronista del actual gobierno, las convulsiones socio político económicas son un campo fértil para la apropiación/fetichización de la
imagen por la alianza mercado/política/cultura, más aun si el presidente quiere vender el país o la imagen país y la imagen publicitaria disrumpe la artística desde lo comercial planteado como cultural. El rescate está entonces propuesto por los medios de comunicación, precisamente el eje demoledor del pensamiento crítico.

 

Son tiempos confusos y la confusión no conviene a la educación. Tal vez el potencial disruptivo del pensamiento y la imagen, referido al arte, podría salvarnos de tan peligroso rescate ante la interrupción de nuestros incipientes procesos democráticos.

 

Debido a las inconsistencias mediáticas en el planteo de imágenes plagadas de sentidos ininteligibles y alcances mal calculados, nos mueve la idea de re convocar estas y otras imágenes para un público infantil, desde un punto de vista no necesariamente infantil, menos aún adulto, o no frecuentado por el adulto. Queremos emprender una búsqueda de las imágenes que faltan, no todas, claro, solo las que su falta canta. Editarlas desde un otro lugar cercano-lejano que permita una identificación no identitaria con la parte rotunda de los espejos. Correr el velo de los medios de comunicación, o pelearlo, y recrear escenarios recientes con un discurso-imagen. Reflejar en una exposición para niños aspectos y efectos de esas cuestiones problemáticas. Exponer públicamente, en contexto no aúlico, imágenes críticas para que los niños las vean y las piensen desde su otro punto. Esa es la apuesta.
 

 

 

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