Silvana Nuovo

Estudió en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes, Paris, Francia y Artes Visuales en la Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. Posee estudios de dramaturgia, ISA, Instituto Superior de Artes, La Habana, Cuba.

Fue Directora creativa en Kinemultimedia, consultorías de comunicación para BID, Banco Mundial. Ha trabajado en guiones y producción dentro de la sociedad de producción audiovisual Kinemultimedia, documentales institucionales y de autor. Realizó el guión y la producción del filme documental “Paraguay fue noticia” Realizado Con el apoyo del Fondec, UNICEF y Canal 13. Proyecto ganador del Premio Observatorio de cine al mejor documental de ensayo en el Foro de producción Documental de Buenos Aires 2007 (DocBsAs 2007). Selección oficial en el Festival Internacional de cine documental y de animación, DOK Leipzig 2008, Alemania. Selección oficial Festival Internacional Santiago Álvarez In Memoriam, Santiago de Cuba, 2009. Selección Oficial Festival de cine Málaga, España, 2009. Trabajó en el guión y la producción del filme documental “Ogwa, memoria de un pueblo”. Realizada con el apoyo del Fondec, una producción de Cifap Francia. Selección oficial al premio Enrique Grau Documental sobre arte, Festival de Cine de Bogota 2007. Seleccionado en festival de cine étnico de Misiones, Argentina, y en Obera en cortos, Argentina, y parte de la exposición “Les Chemins du Barroque”, Francia 2007/2008. Selección oficial Festival de Cine Latinoamericano Münster, Alemania 2009.

Como artista ha expuesto en diversas galerías de Asunción, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar y la Manzana de la Rivera, y en galerías y festivales en París, Francia. 

Sobre su participación en el seminario

“Junio 2012, Asunción. Una mañana gris me llaman alertando de un posible golpe de estado, y hago traer a mis hijos del colegio.

Desde esa mañana pasaron muchos días grises y de confusión. De repente la sociedad y las familias estaban divididas. Había dos bandos: los de izquierda y los de derecha, en pleno siglo XXI. (…)

A los 8 meses de embarazo mi hijo ya no se iba a llamar Federico, como su abuelo paterno. Federico, su significado etimológico es “príncipe de la paz”, pero por lo visto el propio nombre hay que conquistarlo, el uso no atribuye sus cualidades. La persona que vino a tomar el poder llevaba ese nombre, y no fue paz lo que vino a sembrar. Mi hijo se llamó Valentino, nacer en medio de tanta confusión e inestabilidad ameritaba una verdadera valentía.

Después todo siguió igual. O al menos parecido a una especie de estatus quo que debía ser mantenido por una parte de la sociedad. Otros nos quedamos con nuestra indignación, nuestra impotencia observando el festín de los que determinaban las nuevas reglas de juego. (…)

En ese momento, entre tanta impotencia (…) nos quedaba una sola cosa por hacer: registrarlo todo, para no olvidar, para poder asimilarlo, masticarlo, decorticarlo, analizarlo, digerirlo, mostrarlo, destruirlo, recrearlo, para canalizar las ganas de decir simplemente que había algo que no estaba en orden, que había algo que nos olía a codicia, a prepotencia, a abuso de poder, pero sin que decirlo nos hiciera caer en una de esas categorías que los que dictaban las reglas había creado para condenar socialmente a los que no estuvieran conformes con lo que sucedía.

En esos meses la sociedad se desnudó, y nosotros estábamos ahí para registrarlo todo.

(…)

Tengo ahora un mar de imágenes grabadas, entrevistas a artistas e intelectuales indignados, periodistas hablando en la radio, gente protestando en la plaza o frente a la TV pública, gente en centros comerciales, paradas de taxis, mirando impotente la decapitación rápida de una nación.

Tengo un proyecto audiovisual desde hace años, Irreductible. Irreductible se le llama en química a una molécula que no puede ser reducida. Irreductibles se les llamó en la época de las misiones a los indígenas que no pudieron colonizar culturalmente. Irreductible es nuestro corazón cuando tiene dueño, cuando su dueño es un principio y no la codicia o los intereses pasajeros. Irreductible es el arte cuando cumple con su función. La palabra arte viene del latín, etimológicamente es hacer bien. Pero como reconocer el bien del mal? Tal vez es más fácil hablar de lo correcto, siendo este un sentimiento o un impulso natural que todos tenemos adentro, es como el sentido común, que a veces entre más nos cultivamos o civilizamos más vamos perdiendo de tanto ejercicio de la razón capaz de justificar lo injustificable. Todo es tan relativo como los discursos de los políticos pueden ser. Ahí es donde se encuentran Irreductible y junio del 2012. De alguna manera, entre tanta confusión, tantos argumentos, tantas etiquetas, tantos silencios incómodos, tenía dos certezas, que mi hijo no se llamaría Federico, y que tenía que registrarlo todo, para más adelante darle sentido. Sé que hice lo correcto. Ahora tengo que hacer algo con todo ese material, no busco la verdad, pero busco lo irreductible. Al ser humano, a nuestros modus operandi, quienes somos como sociedad. Necesito analizar este material, descomponerlo, decorticarlo, para encontrar y ver claramente a la sociedad que se esconde detrás de esas imágenes de un momento particularmente revelador de la historia del Paraguay. “Espacio crítica” constituye para mí una oportunidad de confrontar las ideas e ideales que conforman este proyecto con otros artistas e intelectuales y así hacerlo crecer y hacerlo nacer como un filme documental de ensayo, trabajando el texto que iría hilando las imágenes que tengo registradas.”

 

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